participación social

Lo social y lo individual

La sociedad debe de integrar a sus mayores abriendo vías para nuestra participación y, cuando sea posible, tratándonos igual que al resto de la población.
En la encuesta realizada por Aging.2/Madrid y ESADE, un 84% de los encuestados mayores de 55 años dijeron tener algo que ofrecer a la sociedad, pero solo un 47% estaba satisfecho en ese sentido. Deseaban una mayor participación social.

¿Cómo aprovechamos los mayores nuestro talento?

Se habla mucho más de los déficits que se producen con la edad que de las capacidades que se potencian o se generan, tales como: sabiduría, realismo, priorizar lo importante, vivir el presente, saborear la vida, mayor disposición a colaborar en equipo, etc. etc..

Después de la jubilación tenemos que mirar hacia adentro para buscar nuevas aspiraciones y recursos. No todo es posible, pero con un poco de suerte, todavía queda mucho por hacer. Una vez encontrado lo que nos apasiona, es preciso perseguirlo con dedicación y continuidad.

Lo importante no es lo que hagamos (afición o segunda carrera), sino el significado que tiene para cada uno. Nunca antes hemos disfrutado de tanta libertad para elegir y consecuentemente de tanta responsabilidad. Nadie, excepto nosotros mismos, puede impedirnos disfrutar plenamente de la segunda mitad de la vida.

La actividad también es compatible con no hacer nada, con la vida contemplativa o con estar con uno mismo (“Ser en vez de hacer”). Porque la “obligación” de estar siempre ocupados o de conseguir grandes logros parece transmitir el mensaje de que los mayores hemos de desafiar a la edad o justificar nuestra presencia en el mundo.

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