Relaciones sociales ancianos

Relaciones interpersonales y sociales

Múltiples autores coinciden en afirmar que la calidad y cantidad de nuestros vínculos afectivos, y tener actividades que nos apasionen, son lo más importante de la vida a partir de los 60 años.

Pero las relaciones necesitan evolucionar:

Los matrimonios largos y felices suelen ser la base de la resiliencia adulta y añaden longevidad a la salud general. Y requieren nuevas habilidades como: nuevas formas de comprensión, apoyo, ternura, tolerancia y sentido del humor.

Progresivamente vamos delegando el poder en nuestros hijos y podemos mostrarnos más reales a sus ojos. Ellos se convierten en nuestros padres cuando nos enseñan a manejar los instrumentos tecnológicos.

Los abuelos rejuvenecemos cuando miramos al mundo a través de los ojos de nuestros nietos.

Es recomendable mantener un grupo intergeneracional de amigos.

En todos los intercambios debemos encontrar la distancia adecuada. No establecer unos límites, a nivel interpersonal, puede indicar una dificultad para tomar decisiones en soledad y evitar pasar a una situación de mayor libertad y responsabilidad.

El término Generatividad, acuñado por E.H. Erikson, se refiere a cuidar e interesarse por los más jóvenes. Es una característica propia de la madurez al tomar conciencia creciente de la continuidad de la vida humana y del fluir de las generaciones.

Es enriquecedor tener algún rol que contribuya a hacer mejor el mundo para la siguiente generación.

Dejar un legado a nuestros descendientes puede ser uno de nuestros cometidos más estimulantes.

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